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Las Olimpiadas salvavidas

Bonnie LeNoir

Durante el verano de 2012, todo el mundo se preparaba para las Olimpiadas. Ese verano también estaba el segundo verano que trabajé a la piscina municipal de Oak Ridge. Todos de los salvavidas eran amigos, y pasábamos mucho tiempo junto, hasta fuera de trabajo. Cada semana, jugábamos un deporte después del trabajo, como el fútbol, disco volador, o polo acuático. Pero, hacia el final del verano y el comienzo de las Olimpiadas de verano, decidimos celebrar nuestras propias Olimpiadas.

Nuestros juegos no eran como las Olimpiadas porque todos de las actividades necesitan ser cosas que hicimos alrededor de la piscina todos los días. Algunos de los juegos incluyen “goofie toss” donde lanza una riñonera para ver quién puede lanzarlo más lejos, el buceo para ver quien tenía la zambullida más creativa fuera de la zambullida alta y carrera de cuadrigas donde dos personas llevaban las correas de los flotadores salvavidas y una persona montaba los flotadores y competimos para ver quién podía nadar 25 metros al igual que eso más rápido.

Después de las Olimpiadas salvavidas, como habíamos decidido llamarlos, algunas de las chicas hicieron medallas bronce, plata y oro para los ganadores de cada juego. Íbamos a tener una pequeña ceremonia después de nuestra última reunión de personal del verano, pero durante la reunión, tuvimos una sorpresa. Nuestra jefa es generalmente muy asustadiza para estar alrededor y originalmente tuvimos que rogarle para tener las Olimpiadas. Pero sin decirnos, el socorrista principal le preguntó si nos presentara nuestras medallas. Ella les puso en el cuello y nos hizo estar en el orden correcto de los ganadores. Después, la jefa nos dijo que quedé impresionado con nuestra creatividad con las Olimpiadas y se sentía orgulloso de nuestro trabajo este verano. Después de eso, sentí que estábamos todos medallistas de oro.