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El grillo y el jaguar Cap. 4A

Una fábula mexicana

Hace ya muchísimos años, sólo vivían por el mundo los animales. Y el rey de todos era el jaguar.

Un día el jaguar salió de su casa rugiendo y empezó a correr al lago porque tenía sed. Como todos los animales le tenían miedo, se escondieron. Todos menos el grillo, que no lo oyó porque cantaba muy contento en su jardín.

El jaguar se sorprendió cuando no vio a nadie, pero oyó la canción del grillo.

-¿Quién canta esa canción tan fea? - se preguntó el jaguar.

Cuando el jaguar vio al grillo, le rugió: - ¡Qué mal educado eres, grillo! ¿Por qué no me saludas?

-¡Ay, don Jaguar! Lo siento. ¿Me perdona?

-Sólo si eres obediente. - le contestó el jaguar.

-¿Y qué tengo que hacer, don Jaguar?

-Vamos a hacer una carrera hasta aquella roca enorme que está por donde empiezan las montañas. Si llegas primero, te perdono todo y puedes sequir cantando, pero si llego primero yo, te prohíbo cantar.

El grillo no contestó inmediatamente, pero por fin dijo:

-Bien. ¿Cuándo corremos?

-¡Ahora mismo! - respondió el jaguar.

Al oír "ahora mismo" el grillo saltó a la cola del jaguar y muy despacito iba saltando hasta llegar a su cabeza. Así llegaron los dos a la roca enorme. Pero en ese momento (y antes de que el jaguar lo viera), el grillo saltó de la cabeza del jaguar a la roca y dijo: -¡Hola, don Jaguar! Estaba esperándolo.

El jaguar no sabía qué decir, pero perdonó al grillo, y el grillo empezó a cantar otra vez.